Dicen que hay un experimento en el que se puede determinar la resistencia al dolor. Es sencillo, se coge a dos personas y se les comienza a aplicar una presión en un punto que hay por debajo del lóbulo de la oreja, la presión se va incrementando lentamente, a las dos personas, a la vez, en igual medida. Y ahí se da el caso, de que uno de ellos no podrá aguantar mas, y pedirá que el experimento cese, mientras que la otra persona hubiese podido aguantar durante mas tiempo, con mas presión, antes de llegar a su propio nivel de dolor soportable.
Y se da el caso de que en las relaciones humanas sucede.
Así sienten las personas, cuando tienen un problema, y cuando sale de ellos contarlo a la gente que les importa, a los que quieren. Estas no deben cuantificar su importancia, ni pensar que su problema no es tan grave, porque partimos de la base, que no es nuestro problema, y que quizás nosotros no le daríamos tanta importancia como el, o ella. Por eso no se debe cuantificar el dolor ajeno desde nuestro punto de vista, escuchar es el primer paso, pero no reprochemos la actitud que no entendemos, ya que si no, no ayudaremos a la otra persona. Acordaos, del experimento de los niveles del dolor. Y pensad que aquel que os habla, este pidiendo que el experimento pare, porque no puede aguantar mas. Solo desde la aceptación y la comprensión se puede ayudar a la persona que se quiere, y luego desde ese respeto ya habrá tiempo para buscar soluciones.
Y en esos momentos; es cuando se ve quienes son amigos de verdad.
Un abrazo queridos personajes secundarios.