Queridos personajes secundarios, ¿quienes son los desconocidos?
Seguramente a lo largo de nuestras vidas, hemos conocido a muchas personas, a las que eventualmente hemos tratado, ya sea el compañero de trabajo, que esta dos o tres meses cubriendo un baja, una cena en la que conoces a alguien, esa persona que te presentan en un bar, alguien que esta con un amigo y conoces en la playa, el camarero tras la barra, los habituales del bar, o incluso estando sentado en un banco y viendo la gente pasar; como lleva alguien a un perro paseando, su forma de vestir, e incluso sus gestos hablando por teléfono, siempre se hace una recreación en base a lo que conocemos a esa persona de como será, siempre hay un juicio de valor en el que determinamos como es, resulta sencillo pues no les conocemos en profundidad. Y cuando hacen algo que no nos esperábamos, decimos, “vaya, me habré confundido”, pero no pasa nada, porque queridos personajes secundarios… esos no son los desconocidos.
Los desconocidos son aquellos que si forman parte de nuestras vidas, que creemos conocer y saber cuales van a ser sus reacciones, esos ante los que estamos indefensos, y sabemos que harán cuando les vemos por la calle, la forma de saludarnos, la sonrisa ante una broma común, su reacción ante una noticia, conocemos la vida de la gente que al igual que uno, forma parte de su vida, incluso lo que piensa sobre aquellos que pasean por la calle, que hablan por el móvil, que están en un bar… o tal vez no.
¿Y porque no?.
Fácil; nuestra naturaleza, y el ver el mundo como nosotros lo vemos, nos ciega ante los demás.
Yo se cual seria mi reacción ante el problema de un amigo, se lo que haría, y como intentaría ayudarle, y eso me hace egoísta, porque confío en que si me pasara a mi, contaría con esa ayuda. Pero que pasa cuando esa ayuda no llega, que pasa cuando la reacción de aquellos que crees conocer, y que forman parte de tu mundo, no llega.
Que lo consideramos una traición.
Y estamos equivocados, dolidos… pero equivocados.
Y es que hay que entender que cada uno es como es, que conocemos mas a la gente que pasea, que a aquellos que están con nosotros, y hay que aceptarlo como una equivocación, no como una traición. Se comportan como son, siguiendo sus códigos éticos, su propia moral. Y la forma mas común de definir esa traición es decir “no esperaba eso de ti”. Y aquí se ve que cuando te das a alguien, cuando confías en alguien esperas algo a cambio, “yo te doy mi cariño, si tu me das el tuyo”, sugiere ser un condicionante, y no debería ser así. Deberíamos vernos a nosotros mismos en nuestro error de hacer algo por alguien esperando algo a cambio, y evitar ese sentimiento de traición, cuando ese algo no se produce, olvidemos frases como “me equivoque contigo”, “después de todo lo que he hecho por ti”, olvidemos ese chantaje emocional, y aprendamos a vivir, haciendo lo que queremos, porque lo queremos hacer y no contar con que los demás lo harán porque podamos llegar a considerar que estén en deuda con nosotros.
Y es que jamás conoceremos hasta ese punto a otra persona. La naturaleza humana es; compleja, leve, diferente, porque de eso se trata, la diversidad existe, la identidad es única, y cada persona no tiene un día igual a otro. No lo veamos como una traición, aceptemos la naturaleza de la gente, no equivoquemos el sentimiento de dejar de ser nosotros mismos, dolidos por la reacción ajena. Olvidemos ese sentimiento de decepción, y sigamos viviendo tal y como somos, porque queridos personajes secundarios;
la vida es así… nos guste o no.